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Halter, Marek - La Reina de Saba

NotaPublicado: 28 Ene 2017, 09:29
por JuanDeLezo
La Reina de Saba

Halter, Marek
Título: La Reina de Saba
Autor: Halter, Marek
ISBN: 9788435061933
Año de publicación: 2009
Título original: La reine de Saba
Colección: Narrativas históricas edhasa
Recomendado por: JuanDeLezo

La Biblia consigna el viaje de Makeda, la reina de Saba, al encuentro del rey Salomón en Jerusalén, pero no recoge la leyenda según la cual, producto de tres tórridas noches, de su encuentro nació Ménélik, que con el tiempo llegaría a convertirse en el primer rey de Etiopía y en quien llevaría las Tablas de la Ley a su país. En esta novela, Halter se centra en los antecedentes de ese viaje, en el período en que Makeda asistió mientras era princesa a la humillación de su padre, y al choque que supuso para las razas blancas encontrarse por primera vez con una bellísima y riquísima reina negra.
La historia de la bella y aguerrida reina de Saba, que durante siglos ha sido motivo de controvertidas versiones, se nos muestra en la escrupulosa reconstrucción llevada a cabo por el execelente narrador que es Marek Halter como un relato de una actualidad y vigencia asombrosa. Una historia apasionante y ejemplar en muchos sentidos.


Re: Halter, Marek - La Reina de Saba

NotaPublicado: 28 Ene 2017, 09:36
por JuanDeLezo
Yo, Makeda, hija de Akebo el Grande, hija de Bilqis, reina de Saba bajo la palma de Almaqah, te saludo, Salomón, hijo de David, hijo de Betsabé, rey de Judá e Israel.
Hace dos lunas, una tormenta destruyó tus barcos que navegaban por el mar Púrpura en busca del país de Punt. Mis marinos sólo pudieron salvar a un puñado de hombres y nada de lo que transportaban. Tu servidor, Zacharias ben Nun, hijo de Eliah, hijo de Josué, me ha contado tus loanzas. Lo hace de modo excelente. Como sabio señor, sabrás recompensar la agilidad de su lengua.
Permite a Makeda, reina de Saba, corregir tu saber y el de tus marinos. El país de Punt no existe. El reino del oro, de los inciensos y la mirra se denomina reino de Saba. Va de los desiertos del alba, de donde brota la sangre del sol, tan valiosa para el Faraón, hasta la jungla del crepúsculo, donde se extingue. El mar Púrpura espejea en su corazón como una mortal hoja, separando a los amantes en el lecho nupcial o, según el humor de nuestro dios Almaqah, uniéndolos con su consumado oleaje.
Tu servidor Zacharias afirma que buscas el comercio del oro y los perfumes de sacrificio para satisfacer tu poder y el de tus sacerdotes. Aquí encontrarás tu poder, en mi país, de acuerdo con la abundancia de tus deseos.
Como prenda de verdad, te envío, con tus marinos y tu servidor Zacharias, a un hebreo que vive en nuestro reino desde el tiempo de los padres de sus padres. Conoce nuestra lengua y nuestras costumbres. Si te place interrogarle, te dirá quiénes somos. Te mando también a mi servidor Tamrin. Tiene valor y juventud. Él sabrá decirte quién soy, si sientes esa curiosidad. Verás en su rostro que la piel de nuestro pueblo es negra. Sin embargo, los dioses quisieron que, bajo la oscuridad de nuestra apariencia, nuestra sabiduría poseyera la luz del Bien y de lo Justo. Sabe enderezar lo que se ha torcido.

El aliento de los hijos del hombre,
¿quién sabrá cuándo se eleva hasta el azul
del cielo?
El aliento de las bestias,
¿quién puede estar seguro de verlo
en el polvo?

Oh rey Salomón, poderoso señor del reino de Judá e Israel, yo, Makeda, reina de Saba, te saludo y te deseo una vida de mil años.

Imagen


Palabras de Makeda, hija de Akebo, hija de Bilqis, veintidós años reina de Saba, de este a oeste, de las llanuras de Maryab a los bosques de Aksum, en los tiempos de Salomón.
Memoria de Makeda, mano de Makeda bajo la palma de Yahvé, el único Eterno, Yahvé, Dios de los hebreos mil veces bendito.
Yo, Makeda, regresé de Jerusalén con el vientre lleno.
Sin más pensamiento que Salomón. Sin pensamientos hacia Yahvé, su Dios y ahora el mío.
Mi vientre, mi sangre, mi espíritu, mi boca, nada de lo que era mío fue respetado por Salomón. Me tomó por completo. Hasta el fin de los tiempos.
Tsadok, su sacerdote, hablaba. Me aproximaba al Omnipotente.
¿Cómo escuchar?
No, no escuchaba nada. Sólo el ruido de Salomón bajo mi piel.
El ruido de Salomón me abrasará y me acariciará hasta el día de mi muerte. Aquel día en el templo de Jerusalén, hoy en Aksum, mañana en mi cuerpo de vieja.
Incluso lejos de él. Incluso sin su olor, incluso sin su aliento.
En el templo de Jerusalén me mostré obediente y prudente. Apariencia. Dentro no sentía pudor alguno. Había pronunciado las palabras colocándome bajo la palma del Eterno, sentía mis muslos caldeados por el deseo de Salomón.
El hielo del Mikve se esfumaba.
Mis pensamientos durante las palabras de Tsadok, el sumo sacerdote, no fueron otros que éstos:

Oh, el aliento de Salomón en mis pechos,
oh, la voz de Salomón cantando nuestro amor,
Salomón besándome con sus palabras:
Oh, hermana mía, mi prometida,
mi múltiple con sabor de azafrán,
mi torrente del Líbano,
tus pechos, hijos de cierva.
Vamos, ve, tú
nardo mío que avanza como la luna.
Ven,
tu vientre brilla contra el mío
como los escudos de oro
del Bosque del Líbano.

Re: Halter, Marek - La Reina de Saba

NotaPublicado: 28 Ene 2017, 18:21
por ELHENNA
buena pinta que tiene, muchas gracias :excelentye

Re: Halter, Marek - La Reina de Saba

NotaPublicado: 06 Feb 2017, 00:11
por asun
Parece muy interesante

Gracias JuanDeLezo :okperfect