Howard, Robert E. - Conan el cimmerio (24 libros)

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Howard, Robert E. - Conan el cimmerio (24 libros)

Notapor JuanDeLezo » 14 Ago 2016, 06:51

Conan el cimmerio

Howard, Robert E. - De Camp, L. Sprague - Jordan, Robert - Wagner, Karl Edward - Offut, Andrew - Anderson, Poul - Perry, Steve






Conan

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 1
Título: Conan
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427019843
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1967
Título original: Conan
Colección: Fantasy, 42
Recomendado por: JuanDeLezo

En una época anterior a la historia conocida, antes de que los continentes adoptaran su forma actual, recorrió el mundo un héroe indómito y legendario, de quien se dice que llegó a él en un campo de batalla. Su nombre era Conan.
Guerrero cimmerio de cabellos negros y mirada hosca, no se conoce cuándo tuvo lugar su primer contacto con las naciones civilizadas, pero sí que participó en el saqueo de la ciudad aquilonia de Venarium. Ya entonces, antes de alcanzar la madurez, era de constitución corpulenta y mostraba toda la ferocidad de los bárbaros de las montañas norteñas. Se sabe también que estuvo prisionero en una celda de Hiperbórea, pero las crónicas nemedias dan cuenta muy poco después de sus vagabundeos por diversos reinos hiborios en busca de fortuna, ganándose el sustento como ladrón o mercenario.
'Conan el bárbaro' es la creación más popular de Robert E. Howard y uno de los hitos de la cultura popular moderna. El personaje se ha convertido en el arquetipo fundamental de la fantasía heroica, a la que Howard dio su forma definitiva con el ciclo de relatos que le dedicó originalmente en la revista 'Weird Tales'.
La presente edición ofrece la saga completa del personaje que preparó y popularizó L. Sprague de Camp a finales de los años sesenta. De Camp le dio al ciclo una continuidad de la que carecía hasta ese momento, adaptando otros relatos de Howard y añadiendo aportaciones propias y de diversos colaboradores. El conjunto definió la cronología de Conan y ha servido de base a multitud de adaptaciones y expansiones posteriores del ciclo.



Conan el cimmerio

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 2
Título: Conan el cimmerio
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427019850
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1969
Título original: Conan of Cimmeria
Colección: Fantasy, 43
Recomendado por: JuanDeLezo

En una época anterior a la historia conocida, antes de que los continentes adoptaran su forma actual, recorrió el mundo un héroe indómito y legendario, de quien se dice que llegó a él en un campo de batalla. Su nombre es Conan.
Después de diversos vagabundeos por tierras hiperbóreas, Conan progresa como soldado del ejército turanio al servicio del rey Yildiz, aprendiendo los rudimentos de la guerra organizada. Sin embargo, el carácter inquieto del bárbaro le lleva a abandonar su puesto en busca de mejor fortuna, llegando a convertirse en un apátrida, asqueado por un lado de los usos de los reinos civilizados y aburrido al mismo tiempo de la vida simple en las aldeas bárbaras. Hasta que en su continuo deambular conoce a una mujer que dejará una huella imborrable en su vida: Belit, la reina pirata de la Costa Negra.



Conan el pirata

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 3
Título: Conan el pirata
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427019911
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1968
Título original: Conan the freebooter
Colección: Fantasy, 44
Recomendado por: JuanDeLezo

Durante el tiempo que vive como compañero de Belit, Conan se gana el apelativo de Amra el León, nombre por el que será conocido siempre en la costa negra y el reino semicivilizado de Kush. De regreso al norte, Conan sirve durante breves períodos como guerrero en diversas guarniciones y ejércitos. Pero el bárbaro no tiene madera de servidor y siempre encuentra motivos para buscar fortuna en otra parte. Sus correrías y la suerte del mercenario, le llevan a formar su propia banda de forajidos. Hasta que eventualmente, sus actividades llegan a enfrentarle a su antiguo señor el rey Yildiz de Turán.



Conan el vagabundo

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 4
Título: Conan el vagabundo
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427020177
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1968
Título original: Conan the wanderer
Colección: Fantasy, 45
Recomendado por: JuanDeLezo

Después de los hechos acontecidos en 'Nacerá una bruja' (en el libro Conan el pirata), el cimmerio conduce a su banda de zuagires hacia el este, con el fin de saquear las ciudades y caravanas de los turanios. Conan tiene ahora unos treinta y un años y está en la cumbre de sus facultades físicas. Pasa casi dos años con los shemitas del desierto, primero como lugarteniente de Olgerd y más tarde como jefe único. Pero el fiero y enérgico rey Yezdigerd reacciona rápidamente ante los ataques de Conan y envía una tropa de sus mejores soldados para tenderle una trampa.



Conan el aventurero

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 5
Título: Conan el aventurero
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427020313
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1934
Título original: Conan the adventurer
Colección: Fantasy, 48
Recomendado por: JuanDeLezo

En una época anterior a la historia conocida, antes de que los continentes adoptaran su forma actual, recorrió el mundo un héroe indómito y legendario, de quién se dice que llegó a él en un campo de batalla. Su nombre era Conan.
El rey Yerzdigerd ha logrado aplastar a las huestes de kozacos lideradas por Conan, y este se une entonces al ejército de Iranistán, uno de los enemigos más poderosos de Turán. Sin embargo, Conan declina seguir al servicio de monarca alguno y, una vez más, emprende el vagabundeo en busca de fortuna. Tiene unos treinta y tres años, está en la cumbre de su potencia física y conoce de primera mano tanto las naciones civilizadas como los reinos salvajes de la Edad Hiboria.



Conan el bucanero

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 6
Título: Conan el bucanero
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427020399
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1971
Título original: Conan the buccaneer
Colección: Fantasy, 49
Recomendado por: JuanDeLezo

En una época anterior a la historia conocida, antes de que los continentes adoptaran su forma actual, recorrió el mundo un héroe indómito y legendario, de quien se dice que llegó a él en un campo de batalla. Su nombre era Conan.
Después de un sinfín de vagabundeos, Conan se ha establecido como corsario en el reino de Zingara. El robo de un mapa que había quedado en comprar le conduce a una intensa persecución por las costas del océano Occidental. Conan se encuentra envuelto en una conspiración que intenta derrocar al rey e implantar el culto a Set en Zingara, y que solo su intervención puede malograr. A lo largo de la Costa Negra, más allá de Estigia y de Kush, llegando incluso al reino de las amazonas, se sucede una aventura singular durante la cual Conan se enfrenta a todo tipo de peligros y al más temible de los magos estigios, Toth-Amon.



Conan el invencible

Jordan, Robert
Saga: Conan - 7
Título: Conan el invencible
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427020658
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1982
Título original: Conan the invincible
Colección: Fantasy, 50
Recomendado por: JuanDeLezo

Durante su juventud en Shadizar la Perversa, Conan ha llegado a adquirir cierta reputación como ladrón. Un mago estigio le ofrece diez monedas de oro si se hace con las joyas que el rey Yildiz de Turán ha regalado a Tirídates, monarca de Zamora. Pero cuando el joven bárbaro entra en palacio descubre que alguien se le ha adelantado. Las bailarinas portadoras de joyas han sido raptadas. Las pistas le conducen al desierto, a un encuentro con el Halcón Rojo, la bellísima jefa de un grupo de salteadores de caravanas, y con poderes nigromantes olvidados por el tiempo.



Conan el defensor

Jordan, Robert
Saga: Conan - 8
Título: Conan el defensor
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427020665
Año de publicación: 1995
Primera edición: 1982
Título original: Conan the defender
Colección: Fantasy, 51
Recomendado por: JuanDeLezo

Tras haber decidido abandonar el oficio de ladrón, Conan llega a Nemedia para labrarse una fortuna y busca trabajo como guardaespaldas. La situación en la capital, sometida a una escasez generalizada de todo tipo de bienes y a impuestos exagerados, parece particularmente propicia, ya que nobles y mercaderes contratan sin cesar guardias privados ante el miedo a una revuelta popular que parece inevitable. Y sin haber decidido todavía que curso de acción tomar, Conan se ve envuelto en una conspiración cuyo objetivo no es otro que el propio de Nemedia.



Conan el guerrero

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 9
Título: Conan el guerrero
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427020818
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1967
Título original: Conan the warrior
Colección: Fantasy, 52
Recomendado por: JuanDeLezo

Poco antes de cumplir los cuarenta años y de coronarse a sí mismo rey de Aquilonia, Conan el cimmerio correrá una de sus mayores aventuras en compañía de la bella pirata Valeria. Huyendo de un gigantesco dragón, ambos se refugiarán en la sureña ciudad de Xuchotl, una misteriosa urbe de gran magnificencia, cuyos verdaderos habitantes desaparecieron hace tiempo. Sólo la habitan ahora dos tribus primitivas, que tratan de exterminarse mutuamente con el auxilio de las armas y de la magia.



Conan el invicto

Jordan, Robert
Saga: Conan - 10
Título: Conan el invicto
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427020825
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1983
Título original: Conan the unconquered
Colección: Fantasy, 53
Recomendado por: JuanDeLezo

En Aghrapur, la ciudad más poderosa y corrupta del mar de Vilayet, Conan se ve mezclado en las intrigas de una voluptuosa mujer aficionada a jugar con los hombres más poderosos de la nación, y en las abominables brujerías de un nigromante que quiere extraer del Caos primordial el poder supremo. El vigoroso cimmerio, acosado por mortíferos asesinos del lejano Khitai y perseguido por hombres que vuelven a la tumba, tendrá que rescatar a una joven de la aristocracia, bella e inocente, y para sobrevivir deberá atravesar el mar de Vilayet y hacer frente a los horrores de la Tierra Desolada en la lejana Hirkania.



Conan el usurpador

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 11
Título: Conan el usurpador
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427021129
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1967
Título original: Conan the usurper
Colección: Serie Conan, 11
Recomendado por: JuanDeLezo

Se acerca el que con justicia podemos llamar gran momento de la vida de Conan. Después de los hechos que se narraban en Conan el Guerrero, el bárbaro cimmerio ha alcanzado un alto rango dentro del ejército de Aquilonia, el mayor de los imperios hiborios. Pero las envidias, así como la amenaza de una muerte cierta, le obligarán a huir a las tierras de los salvajes pictos, donde vivirá una extraña historia y hallará un tesoro. Con este podrá financiar una sublevación de los descontentos de Aquilonia y coronarse rey de este gran reino. Sin embargo sus enemigos aún le acechan.



Conan el Conquistador

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 12
Título: Conan el Conquistador
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427021136
Primera edición: 1950
Título original: Conan the conqueror
Colección: Fantasy
Recomendado por: JuanDeLezo

Conan ya establecido como rey de Aquilonia, a los cuarenta y tantos años, tiene que hacer frente a una invasión lanzada desde la vecina Nemedia, donde unos conjurados (incluyendo traidores aquilonios emparentados con la antigua dinastía) han resucitado al brujo Xaltotun, el más poderoso hechicero de la historia, muerto desde los tiempos de Aquerón, un imperio diabólico que dominó el mundo tres mil años antes de la Era Hybórea. El concurso de la magia pronto vuelve las tornas en contra de Conan, que se ve derrotado y prisionero en Belverus, la capital de Nemedia, mientras el rumor de su muerte sume a su reino en el caos.



Conan el vengador

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 13
Título: Conan el vengador
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427021259
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1968
Título original: Conan the avenger
Colección: Fantasy, 56
Recomendado por: JuanDeLezo

Tras haber derrotado la insidiosa conjuración de Amalric de Tor y del hechicero resurrecto Xaltotum, parece que nada ni nadie podrá apartar ya a Conan del trono de Aquilonia. Sin embargo, un nuevo enemigo, procedente a su vez del lejano oriente, rapta a su amada reina Zenobia, y para rescatarla, Conan tendrá que viajar muy lejos de su reino, y pasar por todo tipo de pruebas. Para superarlas, el cimmerio se verá obligado, por primera vez en muchos años, a invocar a Cron, dios ancestral de su tribu.



Conan y el camino de los reyes

Wagner, Karl Edward
Saga: Conan - 14
Título: Conan y el camino de los reyes
Autor: Wagner, Karl Edward
ISBN: 9788427021266
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1979
Título original: Conan, the road of kings
Colección: Fantasy, 57
Recomendado por: JuanDeLezo

Con la soga al cuello, Conan aguarda la muerte en el cadalso. Sin embargo, el fuerte cimmerio no morirá. Cuando el áspero roce de la cuerda ya le quema la garganta, aparecen los que han de rescatarlo. Los rebeldes de la Rosa Blanca acogerán en su círculo al bárbaro. Este, una vez libre, matará a legiones enteras por ellos, sembrando la muerte con su acero entre las filas del ejército del déspota. ¡Y sin embargo, conocerá la traición, y no habrá hora tan cruel como la de su venganza!



Conan de Aquilonia

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 15
Título: Conan de Aquilonia
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427021426
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1977
Título original: Conan of Aquilonia
Colección: Fantasy, 58
Recomendado por: JuanDeLezo

Un Conan ya maduro cree hallarse bien asentado en el trono de Aquilonia. Sin embargo, mil enemigos le acechan, y varios de los más poderosos brujos han decidido aliarse para acabar con él. Una reina hechicera secuestrará a su hijo Conn, y el rey Conan tendrá que viajar a los confines del mundo conocido en su época, primero para rescatarle y luego para terminar con los magos que querían poner fin a su vida. En este mismo volumen concluye su enfrentamiento con el que desde su juventud ha sido su mayor enemigo: el brujo estigio Toth-Amon.



Conan. La espada de Skelos

Offut, Andrew
Saga: Conan - 16
Título: Conan. La espada de Skelos
Autor: Offut, Andrew
ISBN: 9788427021433
Año de publicación: 1996
Primera edición: 1979
Título original: Conan, the sword of Skelos
Colección: Fantasy, 59
Recomendado por: JuanDeLezo

La espada de Skelos estaba embrujada. Malignos conjuros la habían poseído. Las más oscuras energías mágicas de los cuatro elementos se agitan en su hoja. Sin necesidad de que ningún guerrero la empuñe, puede herir y derramar la sangre de sus enemigos. Cuando Conan, el poderoso bárbaro, y su bella y fiera camarada Isparana llegan de un desierto infernal y buscan el favor y la recompensa del Khan de Zambula, solo la muerte les aguarda en la corte del cruel tirano, la muerte que inflige la Espada de Skelos.



Conan de las Islas

Howard, Robert E.
Saga: Conan - 17
Título: Conan de las Islas
Autor: Howard, Robert E.
ISBN: 9788427021785
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1968
Título original: Conan of the isles
Colección: Fantasy, 60
Recomendado por: JuanDeLezo

Conan, el bárbaro rey de Aquilonia, tiene más de sesenta años. Su esposa Zenobia ha muerto, y su hijo Conn ya es un hombre adulto. El monarca de la más poderosa nación hiboria se distrae del tedio rememorando sus pasadas aventuras y hazañas, y todo parece indicar que podrá terminar su reinado en paz.
Sin embargo, una peligrosa amenaza se cierne sobre su reino desde el lejano Occidente, en concreto desde la misteriosa Antillia. Conan renunciará a su trono y su corona, y navegará hacia el oeste en una nueva aventura.



Conan el libertador

Wagner, Karl Edward
Saga: Conan - 18
Título: Conan el libertador
Autor: Wagner, Karl Edward
ISBN: 9788427021792
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1978
Título original: Conan the liberator
Colección: Fantasy, 61
Recomendado por: JuanDeLezo

Conan, un hombre sin piedad, guerrero sin par. Una maldición para opresores y tiranos. ¡Conan, rey de los rebeldes! El bárbaro supone la última esperanza para el pueblo de Aquilonia, el más grande de los reinos que componen el mundo hiborio. Abriéndose paso por un rojo sendero de venganza, él y sus hombres derrotarán al ejército del rey loco Numedides en el terrible campo de batalla, y harán frente al poder del maligno hechicero Thulandra Thuu… ¡a fin de no caer en manos del cruel y demente monarca!



Conan el rebelde

Anderson, Poul
Saga: Conan - 19
Título: Conan el rebelde
Autor: Anderson, Poul
ISBN: 9788427022188
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1980
Título original: Conan the rebel
Colección: Fantasy, 62
Recomendado por: JuanDeLezo

Los esclavos gimen por toda la tierra de Estigia. Como un pueblo derrotado, tienen que sufrir el yugo de crueles capataces y el poder del malvado culto del Dios-Serpiente. Pero pronto caerán sus grilletes… Puesto que Conan, el poderoso bárbaro, y Bélit, su amada de negros cabellos, llegan al frente de un ejército de guerreros. Van a dar muerte a malvadas legiones, y las calles de Estigia se inundarán de sangre.



Conan y el dios araña

De Camp, L. Sprague
Saga: Conan - 20
Título: Conan y el dios araña
Autor: De Camp, L. Sprague
ISBN: 9788427022195
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1980
Título original: Conan and the spider god
Colección: Fantasy, 63
Recomendado por: JuanDeLezo

Erróneamente acusado del rapto de una reina turania, Conan decide no exponerse al hacha del verdugo. Huye al oeste por el Camino de los Reyes, y persigue a los raptores de la reina Jamilah hasta los ensangrentados muros del siniestro templo de Zath. Para poder sobrevivir a las calles de la perversa Yezud, se verá obligado a matar a todo un ejército de asesinos y caza recompensas. Sin embargo, sólo con la ayuda de una bella y valerosa doncella del templo podrá acceder a las profundidades donde habita el mal y hacer frente al venenoso dios araña…



Conan el triunfador

Jordan, Robert
Saga: Conan - 21
Título: Conan el triunfador
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427022300
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1983
Título original: Conan the thrumphant
Colección: Fantasy, 64
Recomendado por: JuanDeLezo

El robusto cimmerio, que ahora capitanea su propia compañía de mercenarios, se ve atrapado en la anarquía que sigue a la muerte del rey Ofir, y entra al servicio de la voluptuosa dama Sinelle, sin saber que esta, en secreto, es la suma sacerdotisa del demoniaco dios Al'Kiir, que ama el bestial sacrificio de bellas muchachas y guerreros perfectos.



Conan el destructor

Jordan, Robert
Saga: Conan - 22
Título: Conan el destructor
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427022317
Año de publicación: 1997
Primera edición: 1984
Título original: Conan the destroyer
Colección: Fantasy, 65
Recomendado por: JuanDeLezo

En la legendaria ciudad de Shadizar, la sensual princesa Taramis contrata a Conan para recobrar la mágica gema conocida como el Corazón de Ahrimán. Acompañado por la hermosa doncella Jehnna, Conan tendrá que derrotar al astuto y sanguinario Bombatta, vicario de la princesa, y hacer frente a los siniestros Guardianes del Cuerno, y finalmente, al antiguo dios-demonio Dagoth. La vida de Jehnna y la misma alma de Conan correrán grandes peligros.



Conan el intrépido

Perry, Steve
Saga: Conan - 23
Título: Conan el intrépido
Autor: Perry, Steve
ISBN: 9788427023727
Año de publicación: 1998
Primera edición: 1986
Título original: Conan the fearless
Colección: Fantasy, 66
Recomendado por: JuanDeLezo

En las decadentes ciudades-estado de Corinthia, Conan se arroja a un mar de mortíferas conjuras y terrible brujería. Sovartus, mago asesino del Cuadrilátero Negro, precisa de un único ingrediente para poder elaborar el hechizo con que hará frente a los propios dioses, una niña llamada Eldia, que controla los Elementales del Fuego, una niña a quien Conan ha jurado proteger. La lujuriosa Djuvula, bruja y hermana de un demonio desea las caricias de Conan, pero también su muerte. Y Lemparius, senador y hombre-pantera, Djavul, vengativo demonio, y Loganaro, leal únicamente al oro, acechan también al cimmerio.



Conan el victorioso

Jordan, Robert
Saga: Conan - 24
Título: Conan el victorioso
Autor: Jordan, Robert
ISBN: 9788427023734
Año de publicación: 1998
Primera edición: 1984
Título original: Conan the victorious
Colección: Fantasy, 67
Recomendado por: JuanDeLezo

Conan se encuentra en las legendarias tierras de Vendhia buscando el antídoto de un veneno que amenaza con poner fin a su vida. Enredado en las intrigas de Karin Singh, consejero del rey de Vendhia, perseguido por la voluptuosa aristócrata Vindra, y amenazado por el mago maligno Naipal, Conan tendrá que derrotar a los enemigos más terroríficos de toda su vida, los Sivani, demoníacos guardianes de la antigua tumba de un rey vendhio.

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Re: Howard, Robert E. - Conan el cimmerio (24 libros)

Notapor JuanDeLezo » 14 Ago 2016, 07:26

Carta de R. E. Howard a P. S. Miller

A comienzos del año 1936, dos aficionados a las historias de Conan —el educador y escritor de ciencia-ficción P. Schuyler Miller y el químico doctor John D. Clark— elaboraron un esquema cronológico de la vida y aventuras de Conan y dibujaron un mapa del mundo de la Edad Hiboria a partir de los relatos que habían aparecido hasta ese momento. Miller escribió una carta a Howard en la que le hablaba de los resultados de su investigación. Howard le contestó, exactamente tres meses antes de su muerte, con una carta que arroja una nueva luz sobre lo que él pensaba acerca de Conan y del ambiente en que se desarrollan dichos relatos.


Lock Box 313
Cross Plains, Texas
10 de marzo de 1936


Estimado señor Miller:
Me siento muy honrado de que usted y el doctor Clark se hayan interesado hasta tal punto por Conan como para hacer un esquema cronológico de su vida y aventuras y un mapa sobre los lugares en que vivió. Tanto uno como otro son asombrosamente exactos, teniendo en cuenta la imprecisión de los datos de que ustedes disponían. Tengo guardado en algún lugar el mapa original —es decir, el que dibujé cuando comencé a escribir las aventuras de Conan—, que trataré de encontrar para que puedan echarle un vistazo. En él aparecen solamente los países situados al este de Vilayet y al norte de Kush. Nunca intenté hacer el mapa de los reinos del sur y del este, si bien tengo una idea clara de su geografía.
Sin embargo, cuando escribo acerca de estas regiones me siento bastante libre, dado que los habitantes de las tierras hibóreas del oeste conocían tan poco acerca de los pueblos del sur y del este como la gente de la Europa medieval acerca de África y Asia. Cuando escribo sobre los pueblos hibóreos me siento encerrado dentro de los límites de tierras conocidas y de fronteras rígidas, pero al imaginar y novelar el resto del mundo, me siento capaz de dejar jugar libremente la imaginación. Es decir, que al haber aceptado ciertas ideas acerca de la geografía y de la etnología, me siento obligado a mantenerlas a fin de ser coherente. Mis ideas respecto al este y al sur, en cambio, no están tan definidas ni son tan arbitrarías.
En lo que se refiere a Kush, sin embargo, puedo decir que es uno de los reinos negros del sur de Estigia, el que se encuentra más al norte y ha dado nombre a toda la costa meridional. Por tanto, cuando un hiborio habla de Kush, generalmente no se refiere a ese reino —uno de los muchos que hay allí— sino a los de la Costa Negra en general. Y seguramente llamará kushita a cualquier negro, aunque sea keshanio, darfario o punti, o propiamente un kushita. Esto es natural, puesto que los kushitas fueron los primeros hombres negros con quienes entraron en contacto los hiborios; se trataba de piratas de las Islas Barachas, que sojuzgaron a los kushitas y traficaron con ellos.
En cuanto al destino final de Conan, debo decirle francamente que no puedo predecirlo. Al escribir estas historias, siempre he tenido la impresión de que estaba haciendo una crónica de sus aventuras tal como él me las contó y no de que las estaba creando. Por eso en ellas se salta de un tema a otro sin seguir un orden normal. Los aventureros, al contar historias de su vida salvaje, rara vez siguen un plan ordenado, sino que narran acontecimientos muy alejados en el tiempo y el espacio, a medida que los van recordando.
El esquema hecho por ustedes se adapta casi perfectamente a su vida tal y como yo la he imaginado, con pequeñas diferencias. Como ustedes deducen, Conan tenía unos diecisiete años cuando se presentó al público por primera vez en La Torre del Elefante. Aunque todavía no era un adulto, era más maduro que la mayoría de los jóvenes civilizados de aquella época. Conan nació en un campo de batalla, durante una contienda entre su tribu y una horda de invasores de Vanir. La región que el clan de Conan consideraba suya y por la que ellos merodeaban se encontraba al noroeste de Cimmeria, pues si bien Conan descendía de distintos pueblos, era un cimmerio de pura raza. Su abuelo pertenecía a una tribu del sur que había huido de su gente por una contienda racial, y que después de mucho vagar se refugió finalmente entre los pueblos del norte. Este abuelo había participado en su juventud, antes de huir, en numerosas incursiones contra los pueblos hibóreos, y tal vez fue lo que le contó a Conan acerca de aquellas tierras benignas lo que despertó en este, siendo niño, el deseo de conocerlas. Hay muchos aspectos de la vida de Conan que yo mismo no conozco bien. Por ejemplo, no sé cuándo vio por primera vez seres civilizados. Puede haber sido en Venarium o quizá en una visita pacífica que hizo a alguna ciudad fronteriza. En Venarium ya era un gran adversario, aunque solo contaba con quince años. Medía más de un metro ochenta de estatura y pesaba ochenta y dos kilos, aunque aún seguía creciendo.
Pasó aproximadamente un año desde que estuvo en Venarium hasta que llegó a Zamora, la ciudad de ladrones. Durante este tiempo regresó a las tierras del norte en las que vivía su tribu e hizo su primer viaje fuera de las fronteras de Cimmeria. Por extraño que parezca, se dirigió hacia el norte en lugar de ir hacia el sur. No sé qué motivos tuvo para hacerlo, pero estuvo algunos meses viviendo con una tribu aesir, luchando contra los vanires y los hiperbóreos; allí surgió un odio por estos últimos que duró toda su vida y más tarde influyó en su actitud política como rey de Aquilonia. Fue capturado por ellos, pero huyó hacia el sur y llegó a Zamora a tiempo para aparecer en letras impresas.
No estoy seguro de que las aventuras que se narran en Villanos en la casa transcurrieran en Zamora. La presencia de facciones políticas de oposición parecería indicar lo contrario, dado que Zamora tenía un régimen de despotismo absoluto en el que no se toleraban las opiniones políticas divergentes. Yo tiendo a pensar que la acción se desarrolló en una de las pequeñas ciudades-estado que se encontraban al oeste de Zamora, y a la que Conan había llegado en su vagabundeo después de abandonar precisamente Zamora. Después volvió por un breve período de tiempo a Cimmeria, e hizo algunos viajes esporádicos a su tierra natal. El orden cronológico de sus aventuras se ajusta más o menos al que ustedes han elaborado, solo que abarca un espacio de tiempo más extenso. Conan tenía unos cuarenta años cuando lo coronaron rey de Aquilonia, y cuarenta y cuatro o cuarenta y cinco en la época de La hora del dragón. Por aquel entonces no tenía ningún heredero varón porque no se había preocupado por casarse formalmente con una mujer a la que convertiría en su reina, y los hijos de las concubinas, que eran muchos, no eran reconocidos como herederos al trono.
Creo que Conan fue rey de Aquilonia durante muchos años, y tuvo un reinado turbulento y agitado, cuando la civilización hibórea había alcanzado su máximo esplendor y todos los reyes tenían ambiciones imperiales. Al principio luchó a la defensiva, pero creo que al final se vio obligado a iniciar guerras de agresión en defensa propia y como medida de protección. No sé si tuvo éxito y logró conquistar un gran imperio, o si por el contrario pereció en el intento.
Conan viajó mucho, no solamente antes de su reinado, sino también después de subir al trono. Estuvo en Khitai y en Hirkania e incluso viajó a remotas regiones que se encontraban al norte de Khitai y al sur de Hirkania. También visitó un continente desconocido del hemisferio occidental y vagó por las islas adyacentes. No puedo predecir con exactitud cuáles de estos viajes serán incluidos en mis cuentos. Me han parecido muy interesantes sus observaciones acerca de los hallazgos en la península de Yamal; es la primera vez que oigo hablar de ellos. Sin duda alguna Conan conocía muy de cerca a esas gentes, o al menos a sus antepasados.
Espero que La Edad Hiboria les parezca interesante. Adjunto a esta carta una copia del mapa original. Es cierto que Napoli ha hecho un buen trabajo con Conan, aunque a veces tengo la impresión de que le da un aspecto latino a su rostro que no concuerda con el tipo de personaje que yo imagino. Sin embargo, esto no es motivo suficiente para preocuparse por el asunto.
Espero que los datos que les mando respondan satisfactoriamente a sus preguntas. Estaré encantado de intercambiar ideas acerca de cualquier otro tema, o de entrar en detalles acerca de cualquier otro aspecto de la vida de Conan, o bien de la historia o de la geografía de Hiboria que a ustedes les interese. Gracias una vez más por el interés que han demostrado. Reciba mis mejores saludos y hágale llegar mis mejores deseos al doctor Clark.

Cordialmente Robert E. Howard

P.S. No me han dicho si quieren que les devuelva el mapa y la cronología, por lo que me tomo la libertad de conservarlos para enseñárselos a algunos amigos. Si desean que se los envíe, les ruego me lo hagan saber.


La Edad Hiboria

Robert E. Howard, 1936

La Edad Hiboria, que Howard mencionaba en la carta anterior, es un ensayo que había escrito algunos años antes, cuando comenzó a crear las historias de Conan. En dicho ensayo, Howard esbozó la pseudohistoria de la era prehistórica que utilizó como marco de sus relatos. Cuando escribió la carta a Miller, envió una copia del ensayo a H. P. Lovecraft, el escritor de cuentos fantásticos, pidiéndole que la mandara a su vez a Donald A. Wollheim —un aficionado que más tarde se convirtió en escritor y editor de ciencia ficción— a fin de que lo publicara en una revista del género llamada The phantagraph. Esta revista publicó varios capítulos antes de su desaparición, y el ensayo completo fue publicado en forma de fascículo en 1938 por otro grupo de aficionados a la literatura fantástica. He aquí la parte de La Edad Hiboria que relata los hechos ocurridos hasta la época de Conan, junto con una nota apologética de Howard explicando que no pretendía que el ensayo fuera considerado como verdad histórica. El resto del ensayo se publicará, Dios mediante, en otro volumen de esta serie.

(Nada de lo que se dice en este artículo debe considerarse como un intento de establecer una teoría que se oponga a la historia por todos aceptada. Cuando comencé a escribir las historias de Conan hace algunos años, escribí esta «historia» de su época y de los pueblos que vivían entonces, afín de darle a él y a sus aventuras legendarias mayor realismo. Y, mientras escribía los relatos, me di cuenta de que si me atenía a los «hechos» y al espíritu de esa historia, me resultaba más fácil imaginar y, por tanto, describir a Conan como personaje real, de carne y hueso, que como una creación ficticia. Al escribir sobre él y sobre sus aventuras en los distintos reinos de la época, nunca he pasado por encima de los «hechos» ni del espíritu de la «historia» que aquí se relatan, sino que he seguido la trama de esa historia tan fielmente como lo hubiera hecho el escritor de novelas históricas que hace referencia a la verdadera historia. He usado esta «historia» como guía para los relatos que he escrito de esta serie).

Es poco lo que sabemos acerca de esa época conocida por los cronistas nemedios como la Edad Precataclísmica, exceptuando la última parte, y aún esta está velada por las brumas de la leyenda. La historia conocida comienza con el ocaso de la civilización precataclísmica, dominada por los reinos de Kamelia, Valusia, Verulia, Grondar, Thule y Commoria. Estos pueblos hablaban una lengua semejante, lo que parece demostrar su origen común. Había otros reinos, igualmente civilizados, habitados por otras razas aparentemente más antiguas.
Los bárbaros de aquella época eran los pictos, que vivían en unas islas lejanas en el océano occidental; los atlantes, que vivían en un pequeño continente situado entre las Islas Pictas y el continente thurio o principal, y los lemurios, que vivían en una cadena de grandes islas del hemisferio oriental.
Había varias regiones de tierras inexploradas. Los reinos civilizados, aunque de enorme extensión, ocupaban una parte relativamente pequeña del planeta. Valusia era el reino que se hallaba más al oeste del continente thurio, y Grondar el que se encontraba más al este. Al este de Grondar, cuya gente era menos cultivada que la de sus reinos hermanos, se extendía una salvaje e inhóspita zona desértica. En las zonas menos áridas de desierto, en las selvas y montañas, vivían dispersos algunos clanes y tribus de primitivos salvajes. Más lejos, hacia el sur, había una civilización misteriosa, sin relación con la cultura thuria y al parecer de naturaleza prehumana. Las costas lejanas del oeste estaban habitadas por otra raza humana, misteriosa y no thuria, con la que los lemurios entraban a veces en contacto. Parece ser que venían de un sombrío y quimérico continente sin nombre que se encontraba en algún lugar al este de las islas Lemurias.
La civilización thuria se hallaba en su ocaso; sus ejércitos estaban compuestos principalmente por mercenarios bárbaros. Los pictos, los atlantes y los lemurios eran sus generales, sus estadistas y a menudo hasta sus reyes. Los conflictos y las luchas entre los reinos y las guerras entre Valusia y Commoria, así como las conquistas merced a las cuales los atlantes fundaron un reino en el continente, pertenecen más a la leyenda que a la realidad histórica.
Entonces el Cataclismo convulsionó el mundo. Atlantis y Lemuria se hundieron y las Islas Pictas fueron desplazadas, elevándose para formar los picos de las montañas de un nuevo continente. Grandes zonas del continente thurio desaparecieron bajo las olas o se hundieron formando enormes lagos y mares interiores. Los volcanes entraron en erupción impetuosamente y terremotos aterradores sacudieron hasta los cimientos las radiantes ciudades de los imperios. Pueblos enteros fueron borrados del mapa.
Los bárbaros tuvieron mejor suerte que las razas civilizadas. Los habitantes de las Islas Pictas fueron aniquilados, pero sobrevivió una gran colonia que se estableció en las montañas de la frontera meridional, sirviendo de barrera contra invasiones extranjeras. El reino continental de los atlantes también pudo escapar a la destrucción y hasta él llegaron miles de sus hombres en barcos, procedentes de las tierras sumergidas. Muchos lemurios huyeron hacia la costa oriental del continente thurio, que quedó relativamente intacto. Allí se convirtieron en esclavos de la antigua raza que habitaba en esas tierras y su historia fue, durante miles de años, la historia de una servidumbre brutal.
Al cambiar las condiciones de vida, se crearon formas extrañas de vida vegetal y animal en la parte occidental del continente. Densas selvas cubrieron las llanuras, ríos caudalosos se abrieron paso hasta el mar, surgieron montañas abruptas y los lagos cubrieron las ruinas de las antiguas ciudades situadas en los fértiles valles. El reino continental de los atlantes fue invadido por cantidades incalculables de bestias y de salvajes, hombres-mono y monos, procedentes de las zonas sumergidas. Obligados a luchar continuamente para sobrevivir, los atlantes lograron conservar, sin embargo, algunos vestigios de su antiguo estado de bárbaros evolucionados. Desprovistos de metales y de minerales, se convirtieron en artesanos de la piedra, al igual que sus remotos antepasados, y habían alcanzado un verdadero nivel artístico cuando su combativa cultura entró en contacto con el poderoso pueblo picto. Los pictos también habían vuelto a la piedra Y al hacha de sílex, pero su población creció más rápidamente y desarrollaron con mayor eficacia las artes de la guerra. No tenían en absoluto el carácter artístico de los atlantes; eran más rudos, prácticos y prolíficos. No dejaron pinturas ni tallas de marfil, como hicieran sus enemigos, pero legaron a la posteridad numerosas y eficaces armas hechas de piedra.
Estos reinos de la Edad de Piedra entraron en conflicto, y después de una serie de cruentas batallas los atlantes, superados en número, fueron devueltos al estado salvaje, mientras se detenía la evolución de los pictos. Quinientos años después del Cataclismo, los reinos bárbaros habían desaparecido. Solo se mantuvieron, en estado salvaje, los pictos, que estaban en guerra continua con otras tribus también salvajes: los atlantes. Los pictos los aventajaban numéricamente y en cuanto a unidad, mientras que los atlantes habían quedado reducidos a algunos clanes desvinculados entre sí. Así era Occidente en aquellos tiempos.
En el lejano Oriente, aislado del resto del mundo por la formación de gigantescas montañas y de una serie de enormes lagos, los lemurios siguen siendo esclavos de sus antiguos amos. Las tierras remotas del sur siguen rodeadas aún de misterio; al no haber sido afectadas por el Cataclismo, están condenadas al estado prehumano. De las razas civilizadas del continente thurio, solo un remanente de uno de los pueblos no valusios tiene su morada en las bajas montañas del sudeste: los zhemri. Aquí y allá hay clanes de humanoides salvajes dispersos por el mundo que ignoran por completo el auge y la decadencia de las grandes civilizaciones. Pero en las tierras remotas del norte, otro pueblo iba haciendo paulatinamente su aparición.
En la época del Cataclismo, una banda de salvajes cuyo desarrollo no era muy superior al de los hombres de Neanderthal, huyó al norte para escapar de la aniquilación. Hallaron tierras cubiertas de nieve habitadas tan solo por una especie de feroces monos de tierras nevadas; se trataba de animales inmensos, peludos y blancos, al parecer nativos de esas regiones. Los recién llegados lucharon con estos y los arrojaron más allá del Círculo Polar Ártico, donde presumiblemente perecieron. Luego, los nuevos pobladores se adaptaron a su duro medio ambiente y prosperaron.
Cuando las guerras entre pictos y atlantes habían destruido lo que pudo haber sido una nueva cultura, otro cataclismo, aunque de menor intensidad, formó un gran mar interior donde antes había un conjunto de lagos, que separó aún más el este del oeste, y los terremotos, inundaciones y volcanes que acompañaron la nueva conmoción telúrica completaron la ruina de los bárbaros, que se había iniciado con sus guerras tribales.
Unos mil años después del segundo cataclismo, el mundo occidental tiene el aspecto de una tierra salvaje cubierta de selvas, lagos y ríos torrenciales. Por las montañas boscosas del noroeste vagan bandas de hombres-mono que no hablan ninguna lengua humana, desconocen el fuego e ignoran el uso de herramientas. Son los descendientes de los atlantes, hundidos una vez más en el turbulento caos de la bestialidad selvática de la que sus antepasados habían logrado salir tan lentamente y con tantas dificultades. El sudoeste está habitado por clanes dispersos de seres salvajes y primitivos que viven en cavernas y hablan una lengua muy rudimentaria, que sin embargo conservan el nombre de pictos, palabra que para ellos ha llegado a ser meramente sinónimo de hombre, y que los diferencia de las verdaderas bestias contra las que luchan para defender sus vidas y para procurar alimento. Este es su único vínculo con su existencia anterior. Ni los sórdidos pictos ni los humanoides atlantes tienen ningún tipo de contacto con otras tribus o pueblos.
En las lejanas tierras del este, los lemurios, que viven en estado salvaje y primitivo, casi a nivel de bestias, a causa de su dura esclavitud, se han sublevado y han aniquilado a sus amos. Viven en estado salvaje entre las ruinas de una extraña cultura. Los sobrevivientes de esa civilización que pudieron escapar de la furia de sus antiguos esclavos se dirigieron hacia el oeste, donde atacan a ese misterioso reino humanoide del sur y lo sojuzga, renovando y desarrollando su propia cultura, que se modifica al contacto con la más antigua. Este nuevo reino se llama Estigia, donde parece ser que habitan algunos sobrevivientes del antiguo pueblo, a quienes se ha venerado como dioses después de la aniquilación de los demás miembros de su raza.
En distintos lugares del mundo comienzan a aparecer signos de una tendencia evolutiva en pequeños grupos de salvajes, aunque estos se hallan dispersos y son desconocidos. Sin embargo hacia el norte, hay tribus que inician un visible desarrollo. A esta gente se la conoce con el nombre de hiborios o hibores, y su dios era Bori, un gran jefe a quien la leyenda convierte en un ser muy antiguo identificado con el rey que los condujo hacia el norte en la época del gran Cataclismo, que las tribus solo recuerdan gracias a un folclore muy desvirtuado.
Los hiborios se han dispersado por el norte y se dirigen hacia el sur en migraciones esporádicas. Hasta el momento no han entrado en contacto con otras razas, y sus guerras son consecuencia de luchas internas. Mil quinientos años de existencia en las tierras del norte han hecho de los hiborios una raza alta, de cabellos leonados y ojos grises; son guerreros fuertes y corpulentos, aunque ya manifiestan un carácter claramente artístico y poético. Todavía viven fundamentalmente de la caza, si bien las tribus del sur han estado criando ganado durante varios siglos. Hay una sola excepción a su hasta ahora completo aislamiento de otras razas: un miembro errante de la tribu que llegó hasta los confines del norte volvió con la noticia de que las heladas llanuras que creían desiertas estaban habitadas por una enorme tribu de hombres simiescos, que él aseguraba que descendían de las bestias expulsadas de las tierras habitables por los antepasados de los hiborios. El viajero insistió en que se enviara un gran contingente guerrero más allá del Círculo Polar Ártico para exterminar a aquellas bestias, que él aseguraba que iban evolucionando hasta convertirse en auténticos seres humanos. Todos se burlaron de él, salvo un pequeño grupo de jóvenes y osados guerreros que lo siguieron hacia el norte, pero ninguno de ellos regresó jamás.
Las tribus de los hiborios iban avanzando hacia el sur, y a medida que creció la población, fue aumentando el movimiento. La era siguiente fue una época de nomadismo y de conquista. En el transcurso de la historia, las diferentes tribus y grupos de tribus se desplazaron y trasladaron de un lugar a otro, dando una imagen de perpetuo movimiento.
Veamos cómo era el mundo quinientos años después. Las tribus de hiborios de leonadas cabelleras se dirigieron hacia el sur y hacia el oeste, conquistando y destruyendo muchos de los clanes desconocidos. Al mezclarse con las razas conquistadas, los descendientes de los grupos invasores comenzaron a presentar nuevas características raciales, pero estas razas mestizas fueron violentamente atacadas por los grupos de sangre nueva y más pura y fueron barridas por estos como si se tratara de una escoba que arrastra los desechos indiscriminadamente, para mezclarse aún más, formando un complejo mosaico de razas y sub razas.
Pero los nuevos conquistadores aún no han entrado en contacto con las razas más antiguas. Al sudeste, los descendientes de los zhemri, revitalizados por la mezcla de sangre con algunas tribus desconocidas, quieren restablecer, al menos en parte, su antigua cultura. Hacia el oeste, los humanoides atlantes comienzan a evolucionar lentamente. Han completado su ciclo vital; hace tiempo que han olvidado su existencia humana y, sin tener consciencia de ningún otro estado anterior, comienzan su evolución sin las ventajas ni los inconvenientes que supone recordar un pasado humano. Al sur, los pictos siguen viviendo en estado salvaje, desafiando aparentemente las leyes de la naturaleza al no progresar ni retroceder. Más al sur, el antiguo y misterioso reino de Estigia parece dormitar. En sus confines orientales vagan clanes de nómadas salvajes, ya conocidos como los Hijos de Shem.
A poca distancia de los pictos, en el amplio valle de Zingg y protegidos por grandes montañas, una banda de primitivos de nombre desconocido, pero vinculados racialmente a los shemitas, creó una cultura y un modo de vida relativamente evolucionados.
Hay que añadir otro factor al ímpetu de las invasiones hibóreas. Una tribu de esa misma raza descubrió el uso de la piedra en la construcción, y así nació el primer reino hibórea, el primitivo y bárbaro reino de Hiperbórea, cuyo comienzo tuvo lugar en una tosca fortaleza de piedras amontonadas con la finalidad de contener los ataques de otras tribus. Los miembros de esta tribu pronto abandonaron sus tiendas de piel de caballo y comenzaron a vivir en casas de piedra, construidas en forma primitiva, pero sólidas, y protegidos de esta manera comenzaron un vertiginoso desarrollo. Hay pocos acontecimientos históricos más impresionantes que el desarrollo del violento y cruel reino de Hiperbórea, cuya gente abandonó casi repentinamente su vida nómada y construyó casas de piedra desnuda, rodeadas de murallas ciclópeas; de esta manera, una raza que acababa de salir de la era de la piedra pulida aprendió, casi por casualidad, los principios de la arquitectura.
El auge de este reino desplazó a numerosas tribus que, derrotadas en la guerra o negándose a ser sojuzgadas por sus hermanos de raza que habitaban en los castillos, iniciaron un viaje largo y difícil que los llevó por medio mundo. Al mismo tiempo, las tribus del norte comenzaron a ser hostigadas por gigantescos y rubios salvajes, no mucho más evolucionados que los hombres-mono.

(La oleada migratoria de lemurios que fundó el reino de Estigia constaba de dos ramas. Mientras que la del sur creó Estigia, la rama del norte fundó al mismo tiempo el poderoso imperio de Aquerón, con Pitonia, la ciudad de las torres violetas, como capital, situada en las tierras del norte y del oeste. Quinientos años después de la fundación de Aquerón, llegaban a sus fronteras los primeros nómadas hiborios, pero retrocedieron ante la eficaz defensa de los sacerdotes y guerreros del sur. Aquerón luchó contra los invasores hiborios durante casi dos mil años. Finalmente los bárbaros invadieron Aquerón y lo sitiaron, pero fueron derrotados al final por los disciplinados ejércitos del imperio hermano de Aquerón, que se encontraba al sur, es decir, de Estigia. L. S. de C.)
La historia de los mil años siguientes es la leyenda del auge de los hiborios, cuyas tribus guerreras dominan el mundo occidental. Se formaron reinos primitivos. Los invasores de leonados cabellos se enfrentaron con los pictos y los desplazaron hacia las tierras yermas del oeste. En el noroeste, los descendientes de los atlantes, que pasan sin ayuda alguna del estado humanoide al salvajismo primitivo, aún no se han enfrentado con los conquistadores. En las remotas tierras del este, los lemurios crean una extraña semicultura propia. Al sur, los hiborios han fundado el reino de Koth, en los confines de las zonas pastoriles conocidas como las Tierras de Shem, donde sus salvajes habitantes están empezando a salir de la barbarie, en parte por el trato con los hiborios y en parte por su contacto con los estigios, que han asolado sus tierras durante siglos. Los rubios salvajes del lejano norte son ahora más numerosos y poderosos, por lo que las tribus hibóreas del norte se dirigen hacia el sur, desplazando a su paso a sus hermanos de sangre. El antiguo reino de Hiperbórea es derrotado por una de esas tribus del norte que, sin embargo, conserva el antiguo nombre. Al sudeste de Hiperbórea ha surgido un reino de zhemris, llamado Zamora. En el sudoeste, una tribu de pictos invadió el fértil valle de Zingg, conquistó el pueblo agrícola allí asentado, estableciéndose en aquellas tierras, junto a los vencidos. La raza resultante de esta mezcla fue a su vez conquistada más tarde por una tribu errante de hiborios y todos estos elementos combinados dan origen al reino de Zíngara.
Quinientos años más tarde ya están claramente definidos los pueblos del mundo. Los reinos hiborios de Aquilonia, Nemedia, Brithunio, Hiperbórea, Koth, Ofir, Argos, Corinthia y el llamado Reino de la Frontera dominan el mundo occidental. Zamora se encuentra al este y Zíngara al oeste de estos reinos, cuyos habitantes, aunque no pertenecen a la misma raza, se parecen por el color oscuro de su piel y por sus costumbres exóticas. Mucho más al sur, los estigios llevan una vida tranquila, ya que no han sido afectados por las invasiones extranjeras, mientras que los pueblos de Shem han cambiado el yugo estigio por el menos tiránico de los kothianos. Los oscuros amos fueron desplazados hacia el sur del gran río Styx, Nilus o Nilo, que fluye hacia el norte desde las sombrías tierras interiores del continente, se vuelve casi en ángulo recto y sigue hacia el oeste a través de las praderas de Shem hasta desembocar en el gran mar. Al norte de Aquilonia, el reino hybóreo más occidental, se encuentran los violentos y salvajes cimmerios que no se han sometido a los invasores, pero que progresan rápidamente por estar en contacto con ellos; se trata de los descendientes de los atlantes, que ahora se encuentran en un proceso de evolución más constante que el de los pictos, sus antiguos enemigos, que habitan en las zonas desérticas del oeste de Aquilonia.
Cinco siglos después, los pueblos hibóreos cuentan con una cultura tan recia y pujante que contribuye a la importante evolución de las salvajes tribus circundantes que entran en contacto con ella. El reino más poderoso es el de Aquilonia, pero hay otros que compiten con él en fuerza y esplendor. Los hiborios se han convertido en una raza muy mezclada, y los que se encuentran más cerca de las raíces raciales son los habitantes de Gunderland, una provincia que se halla al norte de Aquilonia. Pero estas mezclas no han debilitado la raza. Es el pueblo dominante del mundo occidental, si bien los bárbaros de las tierras desérticas siguen incrementando su poderío.
En el norte, los bárbaros de cabello dorado y ojos azules, descendientes de los rubios salvajes del Ártico, han expulsado a las tribus hibóreas que aún permanecían en los países nevados, con excepción del antiguo reino de Hiperbórea, que resiste sus violentos ataques. Su tierra se llama Nordheim, y sus habitantes se dividen entre los pelirrojos vanires de Vanaheim y los rubios aesires de Asgard.
En ese momento los lemurios entran nuevamente en la historia, esta vez como hirkanios. A lo largo de los siglos han presionado continuamente hacia el oeste, y ahora una de sus tribus bordea el extremo sur del gran mar interior —Vilayet— y funda el reino de Turan en la orilla sudoeste. Entre el mar interior y las fronteras orientales de los reinos nativos se extienden vastas estepas, mientras que en el extremo norte y sur abundan los desiertos. Los habitantes de origen no-hirkanio de estos territorios están dispersos y se dedican al pastoreo; se trata de tribus desconocidas en el norte y de shemitas en el sur, aborígenes con algo de sangre hibórea procedente de los conquistadores nómadas. Al terminar este período, otros clanes hirkanios presionan hacia el oeste, en torno al extremo norte del mar interior, y chocan con las tropas orientales de los hiperbóreos.
Veamos brevemente cómo eran los pueblos de aquella época. Los dominadores hiborios ya no tienen en su mayoría el cabello leonado y los ojos grises, puesto que se han mezclado con otras razas. Los pueblos de Koth presentan muchos rasgos de la raza shemita, e incluso estigia, y en menor medida de los habitantes de Argos, que se han mezclado más con los zingarios que con los shemitas. Los brithunios del este se mezclaron con los zamorios de piel oscura, y los habitantes de la Aquilonia meridional se mezclaron con los aceitunados zingarios hasta que el cabello negro y los ojos castaños se convirtieron en los rasgos dominantes de Poitain, la provincia situada más al sur. El antiguo reino de Hiperbórea está más alejado que los demás, a pesar de lo cual corre abundante sangre extranjera por sus venas, debido a que capturan mujeres extranjeras: hirkanias, aesires y zamorias. Solo en la provincia de Gunderland, donde no hay esclavos, se puede encontrar una raza hibórea pura. Pero los bárbaros, por su parte, no se han mezclado con otras razas. Los cimmerios son altos y robustos, tienen cabello oscuro y ojos azules. La gente de Nordheim tiene una constitución similar, pero son de piel blanca, ojos azules y cabello dorado o pelirrojo. Los pictos conservan el mismo tipo racial de siempre: son bajos, de piel muy oscura y cabellos y ojos negros. Los hirkanios tienen la piel oscura, generalmente son altos y delgados, si bien es cada vez más común el tipo rollizo de ojos rasgados, resultado de la mezcla con una curiosa raza de aborígenes inteligentes, aunque escasamente desarrollados físicamente, a quienes conquistaron en las montañas que se encuentran al este de Vilayet, en su marcha hacia el oeste. Los shemitas son generalmente de estatura mediana, aunque a veces su cruce con los estigios da lugar a individuos gigantescos, de complexión fornida, nariz aguileña, ojos oscuros y cabello de color negro azulado. Los estigios —al menos las clases dominantes— son altos, bien conformados, morenos y de rasgos regulares; las clases bajas son una horda de mestizos oprimidos, una mezcla de negroides, estigios, shemitas e incluso hiborios. Al sur de Estigia se encuentran los vastos reinos negros de los amazonas, los kushitas, los atlaianos y el imperio híbrido de Zembabwei.
Entre Aquilonia y los desiertos pictos se encuentra el territorio fronterizo de Bosonia, habitado por descendientes de una raza aborigen conquistada por una tribu de hiborios en los comienzos de la primera era de la dispersión hibórea. Este pueblo mestizo nunca alcanzó la cultura de los hiborios más puros, que los desplazaron hacia la periferia del mundo civilizado. Los bosonios son de estatura y complexión media, ojos castaños o grises y son mesocefálicos. Viven principalmente de la agricultura, en grandes aldeas amuralladas, y forman parte del reino aquilonio. Su territorio se extiende desde el Reino de la Frontera en el norte hasta Zíngara en el sudoeste, formando un bastión que defiende a Aquilonia tanto de los cimmerios como de los pictos. Los bosonios son obstinados guerreros defensivos, y los siglos de guerras contra los bárbaros del norte y del oeste los ha obligado a desarrollar un tipo de defensa casi invulnerable contra los ataques directos.
Así era el mundo en los tiempos de Conan.


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Re: Howard, Robert E. - Conan el cimmerio (24 libros)

Notapor ORCO+© » 15 Ago 2016, 03:58

Muchas gracias!! Una joya para releer. :okperfect
Saludos.
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