Bécquer, Gustavo Adolfo - Leyendas

 Búsquedas
 Índice Cómics

Bécquer, Gustavo Adolfo - Leyendas

Notapor JuanDeLezo » 16 Sep 2016, 09:38

Leyendas

Bécquer, Gustavo Adolfo
Título: Leyendas
Autor: Bécquer, Gustavo Adolfo
ISBN: 9788467021752
Primera edición: 1864
Colección: Austral
Recomendado por: JuanDeLezo

Bécquer, prosista o poeta, poeta o prosista, siempre se manifiesta como artista completo e intemporal. La aparición de sus Leyendas, cuyos valores literarios son notablemente superiores a los de las leyendas predecesoras y coetáneas, supone la culminación, superación y aniquilamiento de un género. La materia prima literaria es elaborada por Bécquer de acuerdo con sus propios parámetros estéticos, imprimiendo el sello de su microcosmos personal y la impronta identificadora de su lenguaje poético.
El poeta toma como base de sus relatos historias tradicionales que cuenta haber conocido, a veces, a través de su propia experiencia. Un clásico absoluto del movimiento romántico español.

Avatar de Usuario
JuanDeLezo
Editor
Editor
 
Mensajes: 2018
Registrado: 12 Oct 2012, 21:29
Agradecimientos dados: 7 veces
Agradecimientos recibidos: 1663 veces
Sexo: Hombre

Re: Bécquer, Gustavo Adolfo - Leyendas

Notapor JuanDeLezo » 16 Sep 2016, 09:44

No puedo resistirme a poner aquí la introducción maravillosa de la maravilla de libro

____________________________________________________________________
Por los tenebrosos rincones de mi cerebro, acurrucados y desnudos, duermen los extravagantes hijos de mi fantasía, esperando en silencio que el arte los vista de la palabra para poderse presentar decentes en la escena del mundo.
Fecunda, como el lecho de amor de la miseria, y parecida a esos padres que engendran más hijos de los que pueden alimentar, mi musa concibe y pare en el misterioso santuario de la cabeza, poblándola de creaciones sin número, a las cuales ni mi actividad ni todos los años que me restan de vida serían suficientes a dar forma.
Y aquí dentro, desnudos y deformes, revueltos y barajados en indescriptible confusión, los siento a veces agitarse y vivir con una vida oscura y extraña, semejante a la de esas miríadas de gérmenes que hierven y se estremecen en una eterna incubación dentro de las entrañas de la tierra, sin encontrar fuerzas bastantes para salir a la superficie y convertirse al beso del sol en flores y frutos.
Conmigo van, destinados a morir conmigo, sin que de ellos quede otro rastro que el que deja un sueño de la media noche, que a la mañana no puede recordarse. En algunas ocasiones, y ante esta idea terrible, se subleva en ellos el instinto de la vida, y agitándose en formidable, aunque silencioso tumulto, buscan en tropel por donde salir a la luz de entre las tinieblas en que viven. Pero ¡ay, que entre el mundo de la idea y el de la forma existe un abismo que sólo puede salvar la palabra; y la palabra, tímida y perezosa, se niega a secundar sus esfuerzos! Mudos, sombríos e impotentes, después de la inútil lucha vuelven a caer en su antiguo marasmo. ¡Tal caen inertes en los surcos de las sendas, si cesa el viento, las hojas amarillas que levantó el remolino! Estas sediciones de los rebeldes hijos de la imaginación explican algunas de mis fiebres: ellas son la causa, desconocida para la ciencia, de mis exaltaciones y mis abatimientos. Y así, aunque mal, vengo viviendo hasta aquí, paseando por entre la indiferente multitud esta silenciosa tempestad de mi cabeza. Así vengo viviendo; pero todas las cosas tienen un término, y a éstas hay que ponerles punto.
El insomnio y la fantasía siguen y siguen procreando en monstruoso maridaje. Sus creaciones, apretadas ya como las raquíticas plantas de un vivero, pugnan por dilatar su fantástica existencia disputándose los átomos de la memoria, como el escaso jugo de una tierra estéril. Necesario es abrir paso a las aguas profundas, que acabarán por romper el dique, diariamente aumentadas por un manantial vivo.
¡Andad, pues! Andad y vivid con la única vida que puedo daros. Mi inteligencia os nutrirá lo suficiente para que seáis palpables; os vestirá, aunque sea de harapos, lo bastante para que no avergüence vuestra desnudez. Yo quisiera forjar para cada uno de vosotros una maravillosa estofa tejida de frases exquisitas, en la que os pudierais envolver con orgullo, como en un manto de púrpura. Yo quisiera poder cincelar la forma que ha de conteneros, como se cincela el vaso de oro que ha de guardar un preciado perfume. Mas es imposible.
No obstante, necesito descansar; necesito, del mismo modo que se sangra el cuerpo por cuyas hinchadas venas se precipita la sangre con pletórico empuje, desahogar el cerebro, insuficiente a contener tantos absurdos.
Quedad, pues, consignados aquí, como la estela nebulosa que señala el paso de un desconocido cometa, como los átomos dispersos de un mundo en embrión que aventa por el aire la muerte, antes que su creador haya podido pronunciar el flat lux que separa la claridad de las sombras.
No quiero que en mis noches sin sueño volváis a pasar por delante de mis ojos en extravagante procesión, pidiéndome con gestos y contorsiones que os saque a la vida de la realidad del limbo en que vivís, semejantes a fantasmas sin consistencia. No quiero que al romperse este arpa vieja y cascada ya, se pierdan, a la vez que el instrumento, las ignoradas notas que contenía. Deseo ocuparme un poco del mundo que me rodea, pudiendo, una vez vacío, apartar los ojos de este otro mundo que llevo dentro de la cabeza. El sentido común, que es la barrera de los sueños, comienza a flaquear, y las gentes de diversos campos se mezclan y confunden. Me cuesta trabajo saber qué cosas he soñado y cuáles me han sucedido. Mis afectos se reparten entre fantasmas de la imaginación y personajes reales. Mi memoria clasifica, revueltos, nombres y fechas de mujeres y días que han muerto o han pasado, con los días y mujeres que no han existido sino en mi mente. Preciso es acabar arrojándoos de la cabeza de una vez para siempre.
Si morir es dormir, quiero dormir en paz en la noche de la muerte, sin que vengáis a ser mi pesadilla, maldiciéndome por haberos condenado a la nada antes de haber nacido. Id, pues, al mundo a cuyo contacto fuisteis engendrados, y quedad en él como el eco que encontraron, en un alma que pasó por la tierra, sus alegrías y sus dolores, sus esperanzas y sus luchas. Tal vez muy pronto tendré que hacer la maleta para el gran viaje. De una hora a otra puede desligarse el espíritu de la materia para remontarse a regiones más puras. No quiero, cuando esto suceda, llevar conmigo, como el abigarrado equipaje de un saltimbanco, el tesoro de oropeles y guiñapos que ha ido acumulando la fantasía en los desvanes del cerebro.

Junio de 1868
____________________________________________________________________

A ver si aprenden los estómagos agradecidos a escribir bien y abandonan su mediocridad. Después que pidan 40 € por un libro y no por un panfleto extenso.
Imagen


"A los españoles les gusta renegar de su país y de sus instituciones, pero no permiten que lo hagan los extranjeros." - Napoleón Bonaparte
Avatar de Usuario
JuanDeLezo
Editor
Editor
 
Mensajes: 2018
Registrado: 12 Oct 2012, 21:29
Agradecimientos dados: 7 veces
Agradecimientos recibidos: 1663 veces
Sexo: Hombre


Volver a Romántica

 Temas Recientes
 Ebooks Recientes
AsuntoPublicado porTítulo del tema
Nota Asimov, Isaac - Historia Universal Asimov 1 - El Cercano Oriente DANNYGERMAN Asimov, Isaac - Historia Universal Asimov 1 - El Cercano Oriente
Nota Peters, Ellis - Fray Cadfael 13 - El tributo de la rosa ORCO+© Peters, Ellis - Fray Cadfael 13 - El tributo de la rosa
Nota Marías, Javier - Mala índole ELHENNA Marías, Javier - Mala índole
Nota Rothfuss, Patrick - Crónica del Asesino de Reyes 2.4 - El árbol del relámpago ELHENNA Rothfuss, Patrick - Crónica del Asesino de Reyes 2.4 - El árbol del relámpago
Nota Arsuaga, Juan Luis - Los aborígenes ELHENNA Arsuaga, Juan Luis - Los aborígenes
Nota Cordain, Loren - Dieta paleolítica Silicon Cordain, Loren - Dieta paleolítica
Nota Posteguillo, Santiago - Yo, Julia Humungus Posteguillo, Santiago - Yo, Julia
Nota Ceder, Camilla - Grito en el hielo tres Ceder, Camilla - Grito en el hielo
Nota Scarrow, Simon - Quinto Licinio Cato 15 - Invictus Humungus Scarrow, Simon - Quinto Licinio Cato 15 - Invictus
Nota Posteguillo, Santiago - Yo, Julia ELHENNA Posteguillo, Santiago - Yo, Julia
Nota Prado, Fidel - La secta de la muerte 5 - En las garras del monstruo norni Prado, Fidel - La secta de la muerte 5 - En las garras del monstruo
Nota Prado, Fidel - La secta de la muerte 4 - La jungla en llamas norni Prado, Fidel - La secta de la muerte 4 - La jungla en llamas
Nota Prado, Fidel - La secta de la muerte 3 - La ciudad muerta norni Prado, Fidel - La secta de la muerte 3 - La ciudad muerta
Nota Prado, Fidel - La secta de la muerte 2 - Siguiendo la pista norni Prado, Fidel - La secta de la muerte 2 - Siguiendo la pista
Nota Prado, Fidel - La secta de la muerte 1 - La sublevación de los tughs norni Prado, Fidel - La secta de la muerte 1 - La sublevación de los tughs
Nota Abnett, Dan - Planeta 86 ferroman Abnett, Dan - Planeta 86
Nota Morton, Kate - La hija del relojero hypatia Morton, Kate - La hija del relojero
Nota Herrero Virto, Gemma - La red de Caronte 3 - Los cadáveres blancos tres Herrero Virto, Gemma - La red de Caronte 3 - Los cadáveres blancos
Nota King, Stephen - El visitante Humungus King, Stephen - El visitante
Nota Musso, Guillaume - La huella de la noche tres Musso, Guillaume - La huella de la noche
Título del temaPublicado porComentariosVistas
Nota Premios Nebula Silicon 2 8666
Nota Premio Locus. Fantasia Silicon 4 8619
Nota Premios Hugo Silicon 7 10734
 Audios Recientes
Título del temaPublicado porComentariosVistas
Nota Nueva sección AUDIOLIBROS Heathcliff 0 8015

¿Quién está conectado?

Usuarios navegando por este Foro: No hay usuarios registrados visitando el Foro y 0 invitados

cron